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Embarazo adolescente: maternidad, riesgo y desamparo
1 febrero 2013
Sección: Familia, Galería de imagenes
Embarazo adolescente: maternidad, riesgo y desamparo

Eleonora López Contreras*

Twitter: @thinktad.

Aunque la maternidad es vista por la mayoría de las mujeres como una bendición, el periodo de embarazo puede dar lugar a múltiples amenazas laborales, familiares y sociales, más aún cuando el embarazo ocurre en la adolescencia. ¿Qué alternativas tienen las jóvenes que reciben la noticia de que esperan un bebé?

 

Uno de los grupos más vulnerables de la sociedad está constituido por las mujeres embarazadas, en general, y por las adolescentes, en particular, que han decidido enfrentar su embarazo y conservar a su bebé. Son mujeres que se vuelven blanco de una violencia que las afecta desde distintos ámbitos sociales: desde lo privado, cuando el padre del bebé y la familia les dan la espalda, dejándolas en el desamparo emocional y material, o desde lo público, inmersas en una sociedad que no sólo las olvida en su agenda política, sino que les quita toda expectativa de desarrollo personal, escolar, laboral y de salud.

Uno de los problemas más graves durante el embarazo adolescente es el de la muerte materna, que puede generarse por diversos factores, entre los que se encuentra la vulnerabilidad fisiológica de la madre debido a la edad temprana en la que se presenta la gestación. Por otra parte, las condiciones físicas en las que suele hallarse la madre también repercuten en el óptimo desarrollo de su hijo.

 

Riesgos del embarazo adolescente

Desde el punto de vista fisiológico, la adolescente de 12 a 18 años de edad posee un sistema inmune inmaduro para el embarazo, que generalmente se relaciona con una alimentación deficiente (problema más frecuente en las comunidades rurales). Esta desnutrición genera un mal funcionamiento de los mecanismos fisiológicos circulatorios, llamado “síndrome de mala adaptación circulatoria”, que ocasiona hipertensión arterial materna, prematuridad, retardo del crecimiento intrauterino y desprendimiento prematuro de la placenta, por mencionar algunos de los principales riesgos.

Otra de las situaciones complicadas que pueden presentarse durante la gestación adolescente, sobre todo durante los primeros meses, son las infecciones urinarias y los abortos espontáneos. Ya en el parto de la madre adolescente, es común que se presenten posiciones fetales que dificultan la expulsión del producto debido a la desproporción cefalopélvica propia de esta edad de desarrollo, situación que suele derivar en un mayor uso de fórceps y en la realización de un mayor número de cesáreas en relación con los casos de mujeres de mayor edad.

En lo que respecta al hijo de la madre adolescente, suele nacer con bajo peso como consecuencia de la prematuridad de su alumbramiento y como resultado de la deficiencia en el desarrollo gestacional; por consiguiente, está predispuesto a sufrir sepsis (la sangre está llena de bacterias) y otras enfermedades. Igualmente, se tiene evidencia de que la mortalidad neonatal de los hijos de madres adolescentes llega a triplicar la mortalidad de los hijos de madres mayores de 20 años.

La vulnerabilidad de la adolescente embarazada no sólo se refleja en el aspecto físico; su naturaleza emocional y psicológica también se ve afectada debido a que la madre asume responsabilidades desfasadas de su periodo de desarrollo psicológico, que pueden generar sentimientos encontrados acerca del embarazo (obsesión por el bienestar del feto, incapacidad para saber asumir la maternidad, etcétera).

En este contexto de fragilidad física y emocional, es fundamental la relación adolescente-familia, la cual establecerá la pauta de conducta de riesgo que asuma la joven mamá; es decir, si la relación familiar está bien estructurada (es buena o estable), se generará un ambiente de mayor seguridad y apoyo para la madre adolescente, pues contará con mayores herramientas para evitar la exposición a situaciones de riesgo.

Por el contrario, la falta de apoyo familiar incrementa los rasgos psicológicos negativos del embarazo en estas madres adolescentes y puede exponerlas a situaciones de riesgo como consumir sustancias tóxicas, por mencionar un ejemplo. En este sentido, es importante señalar que, además de los riesgos de salud que representa el embarazo adolescente para la madre y para el bebé, muchas de estas chicas tienen que enfrentar solas la maternidad, sin el apoyo de una pareja o de una familia. Así, el desamparo emocional y material se vuelve una de las mayores expresiones de violencia que se puede experimentar. Por esa razón es importante que las adolescentes (y las mujeres en general) que han decidido asumir su maternidad en una situación de desamparo, sepan que hay instituciones de asistencia privada (www.yoliguani.org.mx) que se encargan de brindar el apoyo, el acompañamiento y la atención médica (gratuita) que requiere el embarazo. Se trata de instancias confiables que ofrecen un verdadero hogar para la mujer embarazada, lugares donde las chicas pueden vivir su maternidad en un entorno tranquilo en el que se les atiende profesional e integralmente, con el propósito de que el vínculo materno-filial se dé en las mejores condiciones posibles.

 

* Socióloga investigadora en TAD, Centro de Análisis y Propuesta Estratégica. Para más información, consulta: www.1tad.net.

 


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