| Por qué fracasa una relación amorosa |
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1 febrero 2012 Sección: Galería de imagenes, Psicología |
Blanca Pelayo Gutiérrez* Las expectativas de tener una pareja perfecta, con la cual compartir las experiencias de la vida, a veces están tan alejadas de la realidad que terminan por convertirse en el peor obstáculo en una relación. ¿Sabes cuáles son los factores por los que fracasa una relación amorosa?
Te encuentras con una persona increíble y de inmediato sientes que son el uno para el otro. Durante algún tiempo, las cosas marchan perfectamente: son amorosos, cariñosos y comparten juntos las cosas en las que no se habían involucrado con nadie más; empiezas a creer que son el uno para el otro. Pero entonces la situación empieza a cambiar: uno de los dos se vuelve distante y retraído; en lugar de disfrutar la compañía de la pareja, se muestra irritado y de mal humor. Y entonces, casi de la nada, te encuentras diciendo: “No sé qué salió mal. Nuestra relación marchaba muy bien y de repente, ¡zas!, todo se vino abajo”. ¿Te suena familiar esta situación? En la búsqueda por encontrar al amor de su vida, muchas personas viven experiencias similares. Con frecuencia deseamos tanto tener una pareja que llegamos a idealizarla y creemos que nuestra nueva relación es algo único e irrepetible. Sin embargo, todos cargamos con las heridas que hemos recibido a lo largo de nuestra vida, desde niños, en relaciones amorosas previas, o como resultado de los cambios que nos impone la sociedad moderna. Cuando tenemos una nueva pareja solemos tropezar con situaciones de nuestro pasado que habíamos olvidado. El problema no son las heridas o las cicatrices que llevamos dentro, pues todos las tenemos, sino la capacidad de resolver nuestros conflictos emocionales. Para tener éxito en una nueva relación amorosa, la pareja debe estar dispuesta a examinar cuidadosamente sus experiencias y trabajar para superar un pasado doloroso. Desgraciadamente, es muy común que hombres y mujeres entren y salgan de relaciones amorosas por razones equivocadas. A continuación se mencionan algunas de las principales. En primer lugar, las expectativas poco realistas que tengamos sobre otras personas pueden hacernos caer en un precipicio mientras intentamos recorrer el camino hacia un amor duradero. Si una mujer describe a un hombre como su “príncipe azul” y éste piensa que ella es una “diosa” —viendo su relación con lentes color de rosa—, están destinados al fracaso. No hay nada de malo en pensar lo mejor de los demás, en admirar las cualidades positivas de la pareja y en alimentar los sueños de un brillante futuro juntos; pero en una relación sana es necesario reconocer que nadie es perfecto y que se requiere trabajo duro y perseverancia para enfrentar los problemas que se presenten. Por otra parte, muchas veces buscamos no sentirnos solos. Ya no queremos más fines de semana metidos en la cama mientras nuestros amigos pasan fabulosos días con sus parejas. Y nos preguntamos por qué, si somos lo suficientemente interesantes, atractivos e inteligentes, no tenemos a alguien a nuestro lado. Es posible que inconscientemente el miedo a estar solos nos haga tomar decisiones erróneas que nos orillen a involucrarnos con la persona equivocada, porque al final es más cómodo tener una relación, aunque sea mala, con tal de que nos distraiga de la idea de estar solos. Otra razón para no tener pareja, o para tener una pareja inadecuada, es la presión social. De repente nos damos cuenta de que nuestro grupo de amigos tiene relaciones duraderas, se compromete y se casa. Ver el amor y la “suerte” que tienen otros en las relaciones amorosas puede provocarnos una intensa presión para encontrar pareja. Pero, irónicamente, nuestro deseo urgente de tener a alguien a nuestro lado puede empujar a la otra persona en el sentido contrario, es decir, a salir corriendo porque quizá no está tan interesado como nosotros en sostener una “buena relación”. Por otra parte, pensar que una relación amorosa llenará el vacío que hay en nuestras vidas es una idea falsa. La realidad es que ninguna relación fincada en estos términos puede ser capaz de “llenarnos”. Imaginemos a un hombre que piensa: “Si me enamoro de la persona correcta, tal vez pueda llenar el vacío que siento y ahuyentar mi soledad”. Él sabe que necesita ser amado y amar a alguien, así que, cuando al fin encuentra a una hermosa joven, ya no se siente solo. Al principio todo es maravilloso, pero de pronto surge un disgusto entre ellos y todo se termina. Después de la decepción inicial, este hombre se siente terriblemente solo y entonces busca a otra mujer; luego a otra, y a otra más. Pero ninguna logra llenar su vacío… sino sólo temporalmente. ¿Te sientes identificado con alguna de estas situaciones dolorosas en tus relaciones amorosas? ¿Buscas un enamoramiento rotundo, un flechazo, la llegada de una persona perfecta? Recuerda que mientras más intentemos por todos los medios encontrar a esa persona que tanto esperamos, ese ser que llene nuestro vacío, más daño nos haremos por vivir en la ilusión. Es importante que seas realista y pienses que mientras mayores sean las expectativas con respecto a tu pareja, y no se cumplan, mayor será el dolor y la frustración que experimentarás. Una relación es como un jardín que necesita ser cuidado y regado por ambos miembros de la pareja. Para que dos personas que han decidido compartir sus proyectos puedan construir algo realmente sólido es esencial que tengan muy claras las motivaciones reales que las unen. Si no es una unión que se base en lo mejor y lo más sano de cada uno, la pareja fracasará de manera rotunda. En una relación no se deben ignorar las limitaciones y los defectos propios y los del otro. Al contrario, hay que tenerlos muy en cuenta para saber si la pareja es capaz de hacerse cargo no sólo de las deficiencias propias sino también de las ajenas. De lo contrario, es mejor estar solo y reconocer que no todas las personas están capacitadas para vivir en pareja.
* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.
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