| Los secretos del hombre más rico del mundo |
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1 febrero 2012 Sección: Facetas, Galería de imagenes |
José Martínez. A sus 72 años de edad, Carlos Slim Helú es un enigma. Para sus admiradores es un auténtico rey Midas, que todo lo que toca lo transforma en oro. Pero quienes lo censuran por su inconmensurable riqueza consideran que buena parte de su fortuna surgió mediante prácticas monopólicas. ¿Quién es en realidad este hombre?
En la opinión pública flotan dos visiones acerca del hombre más rico del mundo: por un lado, están los que consideran que la fortuna del ingeniero es producto del esfuerzo y la visión del empresario; por el contrario, hay quienes piensan que se ha colocado como el hombre más rico del mundo a costa de cosechar favores y protección del gobierno mexicano. Sin embargo, son más los que tienen una imagen positiva de él. Aunque mucha gente se queja constantemente del abuso de las tarifas telefónicas, de lo costoso y malo que es el servicio de internet, de lo mucho que se paga por un servicio de telefonía móvil que está lejos de ser de los mejores del mundo, cuando se le pide su opinión sobre la persona de Slim, seis de cada 10 personas confiesan tener una buena opinión de él (según una encuesta de María de las Heras). Pasaron muchos años para que Carlos Slim pisara el Líbano, la tierra de sus antepasados. Sobre sus orígenes, Slim dice: “Mis antepasados paternos y maternos llegaron a México hace más de 100 años huyendo del yugo del imperio otomano. En aquel entonces los jóvenes eran forzados por medio de la leva a incorporarse al ejército, por lo cual las madres exiliaban a sus hijos antes de que cumplieran 15 años”. A los 17 años de edad se matriculó en la UNAM, donde cursó la carrera de ingeniería. Antes de concluir sus estudios ya impartía la cátedra de álgebra en la misma institución. En 1963, a los 23 años, se graduó con la tesis “Aplicaciones de la programación lineal en ingeniería civil”. En 1966 se casó con Soumaya Domit Gemayel, sobrina del ex presidente de Líbano, Amin Gemayel. Cuando se unió en matrimonio (del que procreó seis hijos), Slim tenía 26 años y Soumaya 18, y apenas comenzaba a cimentar su futuro imperio. En ese entonces trabajaba en el piso de remates de la Bolsa Mexicana de Valores. Fue en ese mismo año que creo la Inmobiliaria Carso (cuyo nombre viene de las primeras letras de Carlos y Soumaya), que con el tiempo, y a pesar de las crisis económicas que ha vivido nuestro país, llegaría a ser el mayor conglomerado económico del país: el Grupo Carso. La primera empresa que adquirió fue la embotelladora Jarritos del Sur y en 1965 inició la gestación de los grupos Inbursa y Carso. Actualmente, cuenta con más de 200 empresas en más de 20 países. El crecimiento de Carso ha sido posible gracias a la permanente reinversión de utilidades de sus empresas para continuar produciendo bienes y servicios. En todas las operaciones que realiza, negocia hasta el último centavo; le gusta regatear. Los ejecutivos de su imperio han aprendido a negociar absolutamente todo para lograr mayores beneficios. Y para prevenir situaciones económicas adversas en todas sus empresas, domina la austeridad. Actualmente, Carlos Slim controla de 30 a 40 por ciento de la Bolsa Mexicana de Valores. Es el empresario que paga más impuestos con sus empresas. En la última década ha invertido más de 60,000 millones de dólares en América Latina; genera más de 250,000 empleos directos en sus empresas y más de un millón y medio de empleos indirectos, y, además, es uno de los mayores filántropos del mundo, pues destina parte de su fortuna para obras sociales, humanitarias y al combate a la pobreza. En cuanto a su persona, es un hombre de gustos y aficiones sencillas. Esto sorprende en extremo a quienes no lo conocen. Tal vez porque existen muchos prejuicios sobre los ricos o por los estereotipos que con frecuencia persiguen a los poderosos. Es un seductor innato al que han alabado personajes como Fidel Castro, Hugo Chávez, así como Andrés Manuel López Obrador; premios Nobel como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Ha contado con la amistad de Octavio Paz, Fernando Benítez, Carlos Fuentes y Héctor Aguilar Camín. La riqueza de un hombre no se mide por el cúmulo de las propiedades que posee, sino por las cosas que no cambiaría por dinero. Eso lo sabe bien Slim, quien en un par de ocasiones estuvo al borde de la muerte por problemas cardiacos. Además, su inmensa fortuna no lo pudo librar de sufrir la pérdida de un ser amado: su esposa Soumaya Domit, quien falleció a causa de una insuficiencia renal. No tiene sastre ni preferencia por los trajes de marca; es informal, trabaja en mangas de camisa; pocas veces lleva mancuernillas, no usa joyas ostentosas y habitualmente viste ropa de sus propios negocios, como Saks Fifth Avenue. Es la antítesis de los magnates que posan para las revistas del jet set. Para él uno de los mayores placeres de la vida es la conversación con personas inteligentes. Le atraen los lugares naturales, las ciudades con acervos de valor histórico y las ruinas prehispánicas. También es un apasionado de las nuevas tecnologías, la cultura, el arte y los deportes. En alguna época fumaba habanos Cohiba. Su comida favorita es la mexicana y algunos platillos libaneses como el trigo con garbanzo. Sus películas preferidas son El Cid y Tiempos modernos. Sus actores favoritos son María Félix, Sofía Loren, Charles Chaplin, Joaquín Pardavé, Pedro Infante y Marcelo Mastroianni. Carlos Slim se mantiene a cierta distancia de los medios. Muy pocas ocasiones concede entrevistas. El lugar más reservado y secreto del magnate es su sobria oficina, donde destaca la escultura Los últimos días de Napoleón, acerca de la cual ha dicho que “está ahí para no olvidar que es necesario tener siempre los pies en la tierra”.
Para saber más Los secretos del hombre más rico del mundo: Carlos Slim, de José Martínez (Editorial Océano)
Desde que la revista Forbes señaló a Carlos Slim como el hombre más rico del mundo, la trayectoria de este sorprendente hombre de negocios ha despertado el interés de todos aquellos que han intentado descubrir las claves de su éxito con la finalidad de seguir sus pasos. Ejemplo de liderazgo, confianza en sí mismo y visión de futuro, este polémico empresario, filántropo y virtuoso de las finanzas es puesto bajo la lupa por José Martínez, quien revela aquí los aspectos desconocidos de su personalidad y de su singular manera de generar riqueza.
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