| Las señales del cuerpo |
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1 agosto 2012 Sección: Galería de imagenes, Psicología |
Blanca Pelayo Gutiérrez*
Es inevitable que los seres humanos nos comuniquemos. Dondequiera que estemos y hagamos lo que hagamos, causamos algún tipo de efecto, es decir, transmitimos mensajes. Incluso, aun en el silencio, cuando no emitimos una sola palabra, estamos comunicándonos. ¿Alguna vez te has preguntado sobre el significado del lenguaje corporal?
Uno de los aspectos clave en el éxito de las relaciones humanas es la capacidad para comunicarse; sin embargo, actualmente se ha puesto un mayor énfasis en la comunicación no verbal, ya que mientras a través de la palabra transmitimos conocimientos e ideas, con los gestos transmitimos emociones, que son mucho más difíciles de compartir utilizando las palabras. Birdwhistell, estudioso de la comunicación humana, consideraba que del 100 por ciento de los mensajes que transmitimos, solamente 35 por ciento se da mediante el lenguaje hablado y el resto utiliza el lenguaje no verbal, es decir, lo que comunicamos con el cuerpo. La conducta no verbal de una persona puede ser más exacta que los mensajes verbales, ya que generalmente aquélla demuestra los estados de ánimo y las actitudes personales; por lo tanto, es más espontánea que el lenguaje hablado. Así, mientras las palabras pueden ser seleccionadas y controladas antes de ser emitidas, las conductas no verbales son más difíciles de dominar; por ejemplo, al estar diciendo algo, nuestros ojos, nuestros brazos y nuestras manos pueden transmitir exactamente la idea opuesta a lo que intentamos decir con las palabras. Imaginemos a Pedro, quien se presenta a trabajar después de un par de días de ausencia, en los que se ha reportado enfermo por una fuerte gripa. Mientras su jefe lo interroga sobre su estado de salud se muestra confiado y firme en sus respuestas, pero frente a la pregunta sobre a qué se debe un ligero tono bronceado en su piel, Pedro hace una pausa, jala el cuello de su camisa, se toca la nariz con insistencia y evade la mirada del jefe mientras intenta convencerlo con su respuesta. Generalmente, cuando mentimos o inventamos una excusa, el cuerpo nos delata. Y es claro que en este caso Pedro no está diciendo la verdad. Muchos gestos son utilizados de manera común en todos los países, como mover la cabeza para afirmar o negar algo y fruncir el ceño en señal de molestia; sin embargo, existen otros que poseen un significado distinto dependiendo la cultura de origen de las personas. Charles Darwin, en su libro La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, publicado en 1872, afirmaba que existe una serie de emociones básicas compartidas genéticamente por el hombre y los animales, que son expresadas por el movimiento de los músculos del rostro, lo cual produce una reconocible expresión facial de una emoción determinada. Conocer el significado del lenguaje no verbal es de gran ayuda, ya que podemos empezar a usar los gestos de manera consciente para expresarnos mejor y transmitir lo que deseamos. Si queremos mostrar seguridad o confianza debemos hablar con voz alta y firme, mirar directamente a los ojos de nuestro interlocutor o dar la mano con firmeza, ya que estas actitudes demuestran buena disposición para la comunicación interpersonal. Por otra parte, hay ciertas conductas que provocan lo contrario, como jugar con el cabello, frotarse los ojos o morderse las uñas. Tocarse la nariz puede ser signo de que la persona está mintiendo, lo mismo que rascarse el cuello, taparse la boca con la mano, apretar los dientes o reírse con la boca muy cerrada. También la forma de andar aporta información: caminar con las manos en los bolsillos o cruzar los dedos a la altura del pecho puede mostrar una actitud defensiva. Cruzar los brazos es un signo claro de actitud defensiva, pero si además lo hacemos con los puños cerrados significa también una actitud hostil. Otra forma de crear una “barrera” con el interlocutor se manifiesta al sujetar algún objeto contra nuestro pecho (un bolso, un libro, una carpeta, etcétera). El cruce de piernas, al igual que el de los brazos, denota una actitud defensiva o de desconfianza. Cruzar las piernas mientras se permanece de pie denota una actitud defensiva, pero si las mantenemos ligeramente separadas, denota una actitud cordial y abierta. Sin embargo, cuando cruzamos y entrelazamos nuestras manos por detrás de la espalda, estamos mostrando un alto grado de seguridad en nosotros mismos. Por otra parte, frotarse las manos significa que se espera algo bueno, que tenemos una expectativa positiva o que hay un buen entendimiento entre las dos personas que se comunican. Juntar las yemas de los dedos de ambas manos significa un alto grado de confianza en uno mismo y gran seguridad. Es muy común encontrar personas que se muerden las uñas, chasquean los dedos o golpean sobre la mesa con las yemas, lo cual demuestra inseguridad y nerviosismo. Si una persona apoya su barbilla sobre su mano, ese gesto puede significar aburrimiento. Pero si apoya su mano con un dedo sobre la sien o sobre la mejilla denota interés por el tema que se está tratando. Los ojos muy abiertos indican sorpresa y admiración, mientras que los ojos más cerrados o forzadamente cerrados denotan desconfianza, seriedad o desaprobación. Las personas que miran a los ojos suelen inspirar más confianza y ser más sinceras que las que rehúyen la mirada. Por último, el tema de las distancias es de gran importancia a la hora de entablar contacto o una conversación con otra persona. ¿Alguna vez has estado con alguien que se mueve hacia atrás para mantener una distancia cómoda? Hay mucha gente a la que no le agrada que otros “invadan” su territorio o zona personal; todo depende del tipo de relación que se establezca con los demás. Por ejemplo, durante la comunicación con personas desconocidas la distancia debería ser más amplia para evitar sentirnos incómodos. Por otra parte, hay quienes incluso tocan el brazo o las manos del interlocutor, pues el tacto puede ser positivo y generar simpatía y una relación de calidez; pero si la persona que lo recibe no lo entiende de esta manera, puede generar rechazo. Dado que nos desenvolvemos en un contexto familiar, laboral y social, es importante desarrollar formas de comunicación efectiva, a través de las cuales podamos entender de la mejor manera posible la forma en que transmitimos información a los demás y viceversa. No todos los seres humanos respondemos a los mismos estímulos, ya que tenemos diferentes formas de percibir el mundo; por lo tanto, es importante considerar lo que nuestro cuerpo está diciendo en el momento de entablar comunicación con alguien.
* Maestra en psicología clínica por la Universidad Iberoamericana.
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