Voy vengo
imagen
facebook twitter rss
imagen
imagen
Secciones
Encuesta

¿Qué artículo te gusta más de esta edición?

Ver resultados

Loading ... Loading ...
imagen
esp
imagen
Cuando un ser querido se va. Herramientas para superar un proceso de duelo
11 noviembre 2010
Sección: Psicología
Cuando un ser querido se va. Herramientas para superar un proceso de duelo

Blanca Pelayo Gutiérrez*

María entró al consultorio con lágrimas en los ojos, con paso lento y cabizbaja. Por el estado en que se encontraba, quienes la remitieron a terapia pensaron que acababa de ser víctima de algún atraco o que en días previos había padecido alguna situación traumática.

La realidad era distinta: hacía exactamente un año que esta mujer había perdido a su hija adolescente por culpa de un conductor alcoholizado que la atropelló mientras caminaban juntas rumbo a la escuela. Unas semanas después, la mamá de María también falleció, víctima de una larga batalla contra el cáncer. Desde entonces María no había podido mantenerse en un empleo porque no tenía ánimos ni fuerza física (padecía dolores de espalda constantes) y porque sus pensamientos se enfocaban de manera recurrente en su hija fallecida.

Esta paciente había experimentado dos pérdidas importantes en menos de un año y sus respuestas emocionales y afectivas ante el luto empezaban a prolongarse y a tomar formas complejas.

En general asumimos la muerte de una persona de edad avanzada con una actitud de aceptación porque tenemos claro que dicha persona completó su ciclo biológico. Pero cuando la muerte se refiere a una persona joven, como en el caso de la hija de María, la pérdida suele ser más dolorosa, ya que es vista como un hecho antinatural y como una inversión del ciclo biológico normal. Y por eso es racional y emocionalmente inaceptable.

A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a una amplia variedad de pérdidas: de la salud, de los amigos, de los bienes materiales, etcétera; pero el dolor por la pérdida de un ser querido —comúnmente llamado duelo— es una de las experiencias más duras que tenemos que afrontar.

Elizabeth Kubler-Ross, médica de origen suizo, consideraba que la muerte no sólo era un hecho que requería aceptación, sino que además era un proceso que debía ser afrontado sin miedo. Con base en esta premisa ayudó a muchos enfermos terminales a afrontar su pérdida, y a los familiares de éstos a saber cómo enfrentar la muerte de un ser querido.

Cada persona afronta de manera distinta una pérdida de este tipo. Las reacciones más comunes después del fallecimiento de un ser querido las describe Kubler-Ross en su libro Sobre la muerte y los moribundos mediante una serie de etapas: rechazo o negación de la situación, enojo, negociación, depresión y aceptación.

Con frecuencia la primera reacción ante la muerte es un estado de choque, aturdimiento y sensación de incredulidad; incluso se llega al extremo de negar la realidad del hecho durante cierto tiempo. Después de algunos días, el aturdimiento puede convertirse en sufrimiento intenso. Las personas afligidas se sienten vacías, recuerdan a la persona que falleció de manera insistente y sucumben a constantes ataques de llanto con cada recuerdo.

Las más fuertes y prolongadas reacciones se manifiestan cuando la muerte es imprevista. En estos casos no hay tiempo para programar o anticipar el suceso luctuoso, lo cual provoca un fuerte shock en quienes conocían a la persona que falleció.

Posteriormente se presenta un periodo de desesperación, que dura en tanto la persona afligida paulatinamente acepta la pérdida. Los sentimientos predominantes son la tristeza y la incapacidad de sentir placer. Ansiedad e inquietud se pueden combinar con somnolencia y fatiga. Los síntomas físicos más comunes durante el duelo son debilidad, trastornos del sueño, pérdida del apetito, dolores de cabeza y de espalda, palpitaciones e incluso mareos.

El duelo puede oscilar entre recordar a la persona que falleció o evitarla. Algunos buscan compañía con desesperación pero otros se aíslan. Además, la tristeza se mezcla con enojo: hacia los médicos que fallaron, hacia los amigos y los parientes a quienes no parece importarles esa muerte, e incluso hacia la propia persona que falleció, por sentir que nos abandonó.

Un síntoma común es el reproche que las personas se hacen a sí mismas por haber tratado mal a la persona que falleció o por no haber hecho lo suficiente para evitar su muerte.

También es importante mencionar que el proceso de duelo está determinado por la calidad de la relación que tuvimos con la persona fallecida.

Según diversas investigaciones, el duelo suele ser más difícil para los hombres que para las mujeres. También se ha encontrado que las familias que utilizan sistemas de comunicación abiertos y facilitan la expresión de sus sentimientos tienen mayor facilidad para lograr la aceptación que aquellas que restringen la expresión de sus emociones.

Finalmente, se considera que se ha superado el duelo cuando se ha recuperado la capacidad de recordar y hablar de la persona amada sin llorar, y cuando somos capaces de darle sentido a la experiencia que hemos vivido.

Cómo superar el duelo

Vivir sanamente el duelo implica no arrastrar de manera indefinida el dolor, pero tampoco vivir fingiendo que no ha pasado nada. Superar el duelo requiere recorrer una serie de pasos:

  • Aceptar la pérdida, es decir, admitir que el ser querido ha muerto y no va a regresar. Es útil hablar de la persona fallecida, contar las circunstancias de su muerte o visitar el cementerio.
  • No intentar “ser fuerte” o esconder el dolor. Dar salida a emociones como tristeza, rabia, miedo, impotencia, desesperación o culpa ayudan a superar el duelo. Es muy importante el apoyo de los amigos, la familia, la iglesia, un terapeuta, etcétera.
  •  Aprender a vivir sin la persona fallecida implica ocuparse de las actividades de la vida cotidiana, ya que la vida sigue con nuevas exigencias. Es importante aprender nuevas formas de relación con la familia y con los amigos.
  •  Recuperar el interés por la vida y por los vivos. Superar el duelo no significa olvidar, pero como no se puede permanecer atado al dolor por siempre, es sano querer disfrutar, querer ser feliz y querer establecer nuevas relaciones.

 

NOTAS

* Maestra en psicología clínica, Universidad Iberoamericana.


2 Comentarios en “Cuando un ser querido se va. Herramientas para superar un proceso de duelo”
  1. Luz Dijo:

    Hola leí su articulo en el autobús, regresaba de el funeral de un amigo. Es difícil poder entender y aceptar que se ah ido y que no lo volveremos a ver, fue buena mi relación con el me hizo buen leer este articulo mas aun es difícil no lo puedo creer y quisiera poder llegar a la resignación pronto si pudieran ayudarme a que este duelo sea mas fácil de llevar por favor. Gracias

  2. voyvengo Dijo:

    Querida Luz:
    Disculpa que hasta este momento respondamos a tu mensaje. Gracias por la confianza y sentir un apoyo o respiro en la lectura de la revista. Esperamos que todo vaya mejor para ti y puedas sobrellevar este difícil duelo. Hay que darle tiempo al tiempo; no te presiones.

    Un abrazo.





imagen