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Cilindreros: una armonía centenaria
1 agosto 2010
Sección: Rincones
Cilindreros: una armonía centenaria

Gabriela Pablos y Nelly Marina

Desde hace más de 100 años los instrumentos musicales Harmonipan han amenizado la vida en los parques y en las plazas de nuestro país. Este artículo nos ofrece un recorrido por la evolución y el mestizaje que ha sufrido el oficio del cilindrero, que ya forma parte de nuestra historia cotidiana.

A finales del siglo XIX, un barco arribó a costas mexicanas albergando en su interior un obsequio del gobierno alemán para el presidente Porfirio Díaz: 20 cajas de música Harmonipan, popularmente conocidas como “cilindros”.

En un principio su música llegó a oídos burgueses, para amenizar cenas y recepciones. Años después estos instrumentos llegaron a particulares, con lo que el mercado de los cilindros abrió una nueva oportunidad para los comerciantes, quienes se encargaron de llevarlos a parques y plazas públicas, donde se utilizaron para ofrecer el servicio de serenata.

En la actualidad, todas las cajas pertenecen a dueños particulares, por las cuales los músicos pagan una renta semanal, que varía de 50 a 100 pesos por día.

A la pareja de músicos organilleros se le conoce coloquialmente como el “limonero” —quien recolecta las propinas— y el “burrito” —que se encarga de producir el sonido tradicional emitido por los cilindros—, aunque en ocasiones rolan su trabajo.

Generalmente las personas dedicadas a rentar los instrumentos y a ejecutarlos en las plazas y en las calles tienen este oficio por tradición familiar. Un ejemplo es Jesús Torres, quien junto con su hijo Joaquín ha ejercido día a día, durante 16 años, el oficio de cilindrero frente al Hemiciclo a Juárez, en la Ciudad de México. Al preguntarle a Joaquín si continuará con el oficio de su padre, él afirma estar dispuesto a hacerlo para conservar una tradición que poco a poco se desvanece.

El uniforme tradicional de los cilindreros —inspirado en el utilizado por los Dorados de Villa o la División del Norte, ejército del héroe de la Revolución mexicana, Doroteo Arango— se compone de una camisa de manga larga, pantalón sastre y gorra, todos en color café claro. Así, los cilindreros lograron expresar su sentir revolucionario en su vestimenta desde el siglo pasado.

Cilindros y cilindreros piratas

No todas las cajas de música que circulan en nuestras calles son antiguas y artesanales, ya que hay quienes en los últimos años se han dedicado a hacer copias de estos instrumentos. Estas cajas piratas “son más pequeñas para que se puedan cargar mejor, y no son de madera, sino de formaica; el problema es que las venden como si fueran antiguas”, reveló Félix Hernández, músico organillero, quien dijo que estas cajas pueden adquirirse en Iztapalapa y en Nezahualcóyotl. Estos cilindros piratas se pueden encontrar en el Centro Histórico de la Ciudad de México y sus ejecutores son personas nuevas en este oficio.

Mestizaje musical

Las piezas más ejecutadas por los Harmonipan son tríos, sinfónicas, baladas, valses e incluso norteñas, aunque en principio los instrumentos sólo tocaban valses alemanes. Félix Hernández nos contó que hace muchos años el señor Gilberto Lázaro Gaona, director de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, se interesó por estos instrumentos y descubrió su funcionamiento. El director enseñó a sus hijos Gilberto y Alfonso Pomposo la transcripción de melodías a cilindros. Finalmente, Pomposo y su padre grabaron las piezas musicales que se escuchan cada domingo durante el programa de radio La Hora Nacional.

Engranaje

Existen tres tipos de máquinas: Claritones, Harmonipanes y Dionipanes, cuya diferencia radica principalmente en su estructura y en su funcionamiento: algunos son de pedal, otros de manivela, y unos más emplean el movimiento hidráulico.

Estos instrumentos están conformados por un sistema similar al de las cajas de música de los alhajeros. Tienen un sistema de rodillos, o cilindros (de ahí su nombre), y la melodía viaja por tubos de cuero hacia las flautas, que, dependiendo el modelo, son externas o internas.

Los instrumentos Harmonipan se han sumergido en la cultura mexicana por más de un siglo, y la música que emana de ellos ha llegado a oídos de muchos mexicanos y ha tocado su corazón. Después de 37 años de dedicar su vida a girar la manivela, el Tío, compañero de jornada de Félix Hernández, nos dice que quisiera tener un instrumento propio, “mínimo un tiempecito antes de que me muera”.


2 Comentarios en “Cilindreros: una armonía centenaria”
  1. rodolfo iturbe Dijo:

    como puedo adquirir un harmonipan o quie los vende

  2. Gabriela Pablos Dijo:

    Hola Rodolfo, es muy difícil conseguir uno, al hacer el reportaje sólo supe de un taller que los arreglaba pero no vendían pues a los organilleros les cobran la renta (casi casi como microbus o taxi), la mayoría son herencias familiares.
    Y si te venden uno, OJO hay algunos pirata, digamos copias de los originales así que te recomendaría que lo mandes valuar con un curador de arte antes de hacer una compra. Saludos!





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